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Ruta Alternativa: Una forma distinta de viajar

  • Islas Canarias, 2016-2017

    Ruta Alternativa

Una forma distinta de viajar

La riqueza cultural y natural que esconden las Islas Canarias me obsesiona desde bien pequeño. Paisajes ardientes de roca volcánica, desiertos de arena, calas ocultas y playas de ensueño, bosques húmedos y pequeños pueblos aislados; todo ello hace que cada una de las siete islas sea única y distinta de las demás. Mi primera toma de contacto insular tuvo lugar una década atrás. Un primo de mi padre -tan primo suyo como mío- me regaló lo que fue el primer viaje de mi vida. Tenerife ayudó a despertar en un niño de apenas nueve años la pasión de querer descubrir el mundo a través de su propia mirada.

Tras experiencias anteriores con Ruta Inti o Ruta Sena, en mayo de 2015 conocí en Gran Canaria a un grupo de personas que acabarían convirtiéndose en grandes amigos y compañeros de viaje. Ese mismo verano ideamos Ruta Alternativa, con el proyecto de recorrer a pie las Islas en dos ediciones anuales distintas. La gente que conocimos durante el viaje nos brindaron historias y apoyo que jamás olvidaremos.

Ahora más que nunca, estamos asistiendo a un escenario sociocultural cada vez más globalizado y marcado por tendencias que otros deciden por nosotros. Los grandes lobbies de la economía y la cultura global han conseguido implantar -entre otras muchas cosas- la comodidad, el entretenimiento asocial e individualista y el sedentarismo -previo pago-, desplazando valores como el autodescubrimiento y el conocimiento a través de la gente y el entorno natural.

Desde hace años, nos hemos acostumbrado a ver el mundo a través de las pantallas digitales de nuestros dispositivos electrónicos; a observar cómo sólo algunos privilegiados nos lo cuentan gracias a grandes fondos económicos e inalcanzables. Un equipo de nueve compañeros planificamos recorrer, con muy poco, el archipiélago de las Canarias, apoyándonos en la creencia de la solidaridad humana -que, efectivamente, se nos confirmó- y el abandono de lo no imprescindible.

Un viaje implica perderse, bajo la responsabilidad de un futuro reencuentro que te haga crecer.